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viernes, 21 de julio de 2017
jueves, 7 de agosto de 2014
Juárez: Bajo el "Techo Comunitario" con Daniel Torres.
El acceso de los jóvenes a nuevas oportunidades está bastante limitado. No es un secreto que muchos de ellos se encuentran excluidos de espacios educativos y laborales principalmente, pero desgraciadamente no sólo ahí se encuentran al margen, también se ha visto cómo han quedado fuera de las áreas de esparcimiento y recreación, aquellas que muchas veces se encuentran desatendidas y con secuelas del vandalismo.
Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
En Ciudad Juárez, después de vivir años intensos marcados por la inseguridad y la violencia, desatados especialmente por la guerra contra el narcotráfico, han tomado mayor importancia los proyectos organizados por los ciudadanos: grupos, colectivos y asociaciones; proyectos creados para fortalecer a las comunidades y dotarlas de herramientas que dignifiquen la vida.
Daniel Torres es un joven alegre y entusiasta, comprometido con la ciudad donde le tocó nacer. Hace algunos años se graduó como psicólogo y desde hace más de tres trabaja como coordinador educativo en una asociación llamada: “Techo Comunitario”. Esta asociación se encuentra enclavada en uno de los sectores con mayor rezago de la ciudad, para diferentes centros de investigación, esta zona se ubica en lo que se ha denominado: El polígono de pobreza.
Daniel Torres es un joven alegre y entusiasta, comprometido con la ciudad donde le tocó nacer. Hace algunos años se graduó como psicólogo y desde hace más de tres trabaja como coordinador educativo en una asociación llamada: “Techo Comunitario”. Esta asociación se encuentra enclavada en uno de los sectores con mayor rezago de la ciudad, para diferentes centros de investigación, esta zona se ubica en lo que se ha denominado: El polígono de pobreza.
Desde hace más de 15 años, el centro ha brindado sus mejores esfuerzos para dar atención y acompañamiento a niños, jóvenes y adultos mayores.
Para Daniel, el trabajo que realizan este tipo de grupos en la ciudad es muy importante para fortalecer los lazos sociales: “No se trata de cambiar la forma de pensar de las personas, es ver a la gente como comunidad”. El centro recibe diariamente a un centenar de personas y para los habitantes de la Colonia Toribio Ortega y sus alrededores, se ha convertido en un lugar para la convivencia. Sobre todo son los jóvenes, los que a través de actividades artísticas, deportivas, culturales y lúdicas han encontrado un espacio para desenvolverse sin temor, dejándose ver auténticos y conviviendo con los demás.
De los proyectos que se han emprendido con jóvenes, destacan: “A Ganar” y la “Ludoteca”, éstos han generado que los usuarios del centro reconsideren la posibilidad de seguir estudiando y aprendiendo, aunque no sea en la modalidad tradicional. Muchos de los niños y jóvenes en edad de estudiar, han decidido dejar la escuela, y no sólo es por falta de recursos u oportunidades, en algunos casos también lo hacen porque no les gusta o no se sienten competentes.
Daniel, considera que eso también es una problemática donde los maestros y las escuelas tienen gran responsabilidad, ya que asegura que hay niños a los cuales simplemente no les gusta o tienen miedo de ir, y que es importante conocer cómo el maestro está realizando su trabajo en el salón de clases para comprender por qué a los niños nos les interesa asistir.
La deserción escolar es una dificultad que se vive en gran parte del país, no hace mucho la Secretaría de Educación Pública, informó que más de un millón de niños y jóvenes dejaron de asistir a la escuela en el último periodo escolar. Lo que representa un costo de más de 34 mil millones de pesos.
Conscientes de esta situación, en el centro se realizan diversas actividades, como la asesoría psicopedagógica y el acompañamiento. Actualmente han establecido convenios con otras organizaciones para que los jóvenes que tuvieron que dejar sus estudios puedan terminar la educación básica, e incluso, en otros casos, para que puedan concluir una carrera técnica que les permita conseguir un empleo.
Una historia excepcional es la de Alondra, una joven que Daniel describe como “incansable”. Además de cuidar a sus hermanas gran parte del día y estudiar la preparatoria, Alondra asiste a Techo Comunitario y se ha dado la oportunidad de participar en el programa “A Ganar”, donde está estudiando para ser “Chef”, pero eso no le ha impedido darse el tiempo de apoyar en la ludoteca.
La asociación también ha invertido esfuerzos en prevenir la violencia y dar atención a quienes se han visto afectados por ella. Daniel Torres recuerda que hace algunos años mataron a cuatro personas a unas cuantas cuadras de “Techo”, además del miedo que esto provocó, también fue motivo de tristeza, ya que las víctimas del homicidio eran familiares de niños que asistían al centro.
“Después de ese momento decidimos llevar la ludoteca a las calles, además de proponer una serie de talleres juveniles, como los de Arteterapia, que busca trabajar las emociones, el amor y la fraternidad”.
Los jóvenes usuarios del centro han descubierto un sinnúmero de cosas con las que se sienten plenamente identificados. Por ejemplo, a través del “club digital” donde se les brinda el préstamo de computadoras con acceso a Internet y se les ofrecen talleres sobre el uso de las nuevas tecnologías, han podido poner en práctica destrezas y nuevos conocimientos. Según Daniel, a través de las redes sociales los jóvenes han encontrado un espacio para expresar sus sentimientos, además de haber mejorado su habilidad para escribir, se han interesado por la serigrafía, participan en comunidades como acción poética y algunos incluso han aprendido programas de diseño.
Desde muy temprano, “Techo” abre sus puertas cada día para empezar de nuevo, conscientes de que se han convertido en algo más que un lugar de escape, hoy son una opción para cientos de jóvenes, promoviendo la fraternidad y la inclusión, pensando siempre en el bien de los demás. Allí es donde Daniel llega cada mañana, puntual a su cita, con la que considera su comunidad, él mismo lo describe como un trabajo fuerte, pero dice alimentar sus ánimos de las experiencias e historias de vida que ha visto pasar por el centro.
Daniel concluye: “Si el joven está triste, nosotros estamos tristes, ya que trabajamos por la comunidad”.
viernes, 28 de marzo de 2014
Incapacidad y abandono: El camino de los niños migrantes.
Cada vez son más los niños que intentan cruzar a los Estados Unidos de manera ilegal. Sin importar la nacionalidad, en su lucha por encontrarse en muchas ocasiones con sus padres o buscando mejores condiciones de vida, el camino rumbo al “sueño americano” los deja expuestos a la explotación, la violencia, el abuso, la trata y hasta la muerte.
Por Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
México es un país de tránsito de migrantes, muchos sudamericanos y centroamericanos se han internado en este país de forma temporal y en la primera oportunidad han emprendido su viaje hacia el norte, haciéndolo, en la mayoría de los casos de forma ilícita.
A pesar de esta condición como destino de migrantes, desgraciadamente México no ha podido ser un país donde se garanticen los derechos de éstos, ni de los connacionales que regresan a su tierra, mucho menos de los extranjeros. Para muestra, los cientos de indocumentados secuestrados y asesinados a manos de la delincuencia o las redes del narcotráfico.
En los últimos años se ha incrementado el número de infantes que intentan cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. Niños que viajan solos, sin la protección o cuidado de algún familiar, que son entregados en cierto rincón del país o del continente, y que a partir de ahí, empiezan la aventura de un viaje que no tiene boleto de regreso.
Según datos del Instituto Nacional de Migración (INM), en los últimos dos años México repatrió a más de 10,000 niños indocumentados a sus países de origen, la gran mayoría de ellos intentando llegar a Norteamérica.
Para aproximarnos a lo que este desplazamiento implica, tendríamos que ser muy conscientes de que seguramente estos niños no han decidido hacerlo por mero gusto o placer, lo hacen movidos por el deseo de encontrarse con su familia, buscando mejores condiciones de vida y, en otros casos, huyendo de la violencia, la marginación y la pobreza.
Al peligro inminente que representa atravesar México para llegar a la frontera, habrá que agregarle los rígidos controles migratorios para poder cruzar, mismos que han provocado que los llamados “polleros”, busquen opciones más riesgosas para evitar ser capturados por la policía migratoria, lo cual pone en grave peligro la vida de los migrantes.
Ante estos riesgos, sin duda los más vulnerables son los niños, porque no sólo se trata de evitar ser detenidos por las autoridades migratorias, que en ocasiones sería lo mejor que les pudiera pasar, en comparación a ser secuestrados, capturados por el crimen organizado (narcotráfico o trata infantil), u otro tipo de agresiones.
Hace algunas semanas, en Ciudad Juárez sucedió una de esas tragedias que sobrepasan lo imaginable y dan muestra de la grandísima indiferencia y ausencia de las autoridades. Una verdad que, aunque se niegue, da señales palpables de que está presente: la trata de personas sigue maniobrando frente a nuestras narices.
Nohemí Álvarez Quillay, una niña de nacionalidad ecuatoriana, y de tan sólo 12 años de edad, fue encontrada sin vida en el baño de una casa hogar de la localidad. Según personal de esa asociación, la menor se enredó la cortina de la regadera en el cuello, y se colgó del mismo tubo que la sostenía, para así, quitarse la vida.
La muerte de Nohemí, sucedió pocos días después de que ésta fue capturada por la Policía Estatal, mientras realizaban un recorrido por las orillas del Río Bravo, donde interrogaron a un hombre que presentaba actitudes sospechosas y que tenía a la menor en el interior de su camioneta.
El propósito del “pollero”, era cruzar a la niña de forma ilegal para que ella pudiera llegar hasta Nueva York, donde se encontraría con sus padres, quienes habían pagado 15 mil dólares para volver a ver su hija. Pero el camino de Nohemí, a unos pasos de pisar suelo estadounidense se vio tajantemente interrumpido.
En ese momento, el hombre, Domingo Fermas Uves, fue detenido y llevado al Ministerio Público Federal (aunque días después fue dejado en libertad), mientras que Nohemí fue trasladada al albergue, donde desgraciadamente terminaría su vida.
Después de encontrar sin vida a la menor, todas las instancias implicadas en el caso, los que la detuvieron, los que la trasladaron, y hasta los que la interrogaron, decidieron optar por lavarse las manos, decirse inocentes y darse la media vuelta.
Como la historia de esta niña ecuatoriana hay otras tantas que se escriben diariamente. Nohemí representa a los niños que emprenden un viaje sin conocer a lo que en realidad se enfrentan: la maldad existente, personas sin escrúpulos y autoridades incompetentes.
A Nohemí, como muchos de los indocumentados que pasan por este país se le ignoró, porque siempre será más cómodo emprender un juicio hacia los padres de la menor, por no tenerla con ellos, por olvidarla o por abandonarla, pero ése es otro tema. La postura incómoda es la que nos dice que a pesar de ser una niña, migrante e indefensa, decidieron dejarla en un albergue, sin conocer su estado emocional ni físico.
Se mostró que institucionalmente no hubo un trato acertado, ni se le dio protección, ni los cuidados y mucho menos el seguimiento psicológico y médico que una menor de edad que tenía días viajando, probablemente en condiciones de alto riesgo, merecía tener. Como cualquier ser humano.
Ojalá que el caso de Nohemí Álvarez no se vaya al fondo de un archivo, su muerte debe ser motivo de muchos cuestionamientos, por ejemplo: ¿Qué hacer con la trata de personas? ¿Reciben los niños migrantes un trato digno? ¿Se respetan sus derechos? ¿Los albergues o centros están capacitados para recibir a niños migrantes? ¿Hay colaboración entre las diferentes instancias gubernamentales para atender estos casos?
¿Por dónde empezamos?
miércoles, 1 de enero de 2014
Juárez: La Ciudad que venció al desierto
Cuando uno escucha hablar de Ciudad Juárez, inmediatamente vienen a la mente imágenes cargadas de mucho dolor y sufrimiento, un sinnúmero de historias que pasan de lo increíble a lo real en un momento. Pero, ¿Qué hay detrás de esta enigmática ciudad que a pesar de la desgracia, prevalece y se mantiene de pie?
Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
En cualquier buscador de Internet en el que se escribe: Ciudad Juárez, los resultados que se obtienen regularmente son noticias poco agradables, desalentadoras e impactantes. Y no es para menos, Juárez ha sido una ciudad históricamente castigada por la injusticia y la violencia, pero en el desierto mexicano que divide Norteamérica de América Latina no todo es desgracia.
Juárez siempre ha sido una ciudad pujante, comenzó su historia como una misión, llamada la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte, y fue fundada por Fray García de San Francisco, el 8 de diciembre de 1659.
En 1683 se le cambió el nombre y se le llamó Presidio Paso del Norte. Fue en 1826, cuando el primer Congreso Constituyente del Estado de Chihuahua decretó que fuera elevada al rango de Villa, llamándola Paso del Norte. Y hasta el 24 de julio de 1888, el mismo congreso le cambió el nombre al de Ciudad Juárez en homenaje a Benito Juárez García.
De aquellos inicios como misión han pasado ya 354 años. Al paso del tiempo, Juárez ha crecido considerablemente, extendiéndose principalmente hacia el sur y sureste del territorio. La dinámica de la Ciudad permitió que muy pronto se construyeran miles de casas habitación, carreteras, calles, supermercados y centros comerciales, negocios, talleres, parques industriales y plantas maquiladoras.
Al consolidarse como una Ciudad, Juárez trazó su historia como uno de los polos de atracción más grandes en el país; su situación fronteriza le ha permitido, a través de su historia, generar miles de empleos, principalmente en la industria maquiladora y además, la oportunidad de “cruzar” a los Estados Unidos para buscar mejores oportunidades de desarrollo económico y profesional.
A finales de la década de los sesenta, la ciudad se encontró con lo que al paso del tiempo se convertiría en su principal motor de desarrollo, la maquiladora. El proyecto de la Industria Maquiladora de Exportación en México que tenía como objetivo ofrecer una fuente de empleo que elevara la calidad de vida de los fronterizos y evitar que éstos emigraran hacia el vecino país, se quedó en Juárez de manera permanente.
Es prácticamente imposible entender la vida de esta ciudad sin considerar a la maquiladora, y aunque para muchos es motivo de cuestionamientos, Juárez se ha forjado y construido teniéndola como cimiento. Esto ha permitido tener un crecimiento relativamente estable y fuentes constantes de empleo, además de brindarle la oportunidad de tener una mejor calidad de vida, a personas de estados como Veracruz, Durango, Zacatecas y Coahuila,.
Hablo de la maquiladora porque creo que es ahí donde se ha proyectado uno de los mejores rostros de Juárez, una ciudad que siempre recibe con los brazos abiertos. Desde hace mucho tiempo dejó de ser una estación de paso y se convirtió en una casa para muchos: quienes llegaban con la intención de emigrar hacia los Estados Unidos o venían de forma temporal, terminaron por quedarse y construir su futuro.
Cuando digo que Juárez es una ciudad que abre sus brazos, no me refiero únicamente a la oportunidad de empleo, también lo digo porque históricamente ha sido así. En 1865, durante la Intervención Francesa, fue capital del país cuando Benito Juárez era presidente, el mismo que optó por esta urbe como refugio.
Años más tarde, fue sede de la primera entrevista en México entre un presidente de los Estados Unidos y México, cuando William Howard Taft y Porfirio Díaz se reunieron.
Pero el destino se ha encargado de hacer ver la valía y el temple de esta ciudad. De manera reciente, Juárez ha sido una de las regiones más afectadas por la crisis de inseguridad y violencia que ha azotado a México en los últimos años.
Durante la llamada “Guerra contra el Narcotráfico”, se fueron inversionistas, familias y negocios; además, los medios de comunicación optaron por invertir todos sus recursos informativos en dejar ver el lado más obscuro de Juárez.
Aunque ciertamente sigue padeciendo la violencia, Juárez ha mantenido viva la esperanza de volver a ser una región de paz y prosperidad. Quizá sea el momento de dejar de ver a esta ciudad como una víctima de la inseguridad, y se consideren las cosas buenas que se mantienen, surgen y prevalecen como una victoria social.
Juárez no ha llegado a su punto máximo, se confundió de camino pensando que el vertiginoso ritmo económico era sinónimo de prosperidad y desarrollo, y eso lo pagó muy caro.
Es aquí donde aparece el principal motor de Ciudad Juárez: su gente. Hoy, la sociedad ha entendido que no ha llegado, que para tener una mejor ciudad queda mucho camino por recorrer y construir.
En Juárez hay un enorme parque llamado: “El Chamizal”, es una gigante área verde llena de árboles justo en medio del desierto. Para mí, eso es Juárez. Una ciudad donde puede ocurrir lo imposible, donde a pesar de las circunstancias y adversidades, el árbol que se aferra a vivir y a crecer, lo hace.
Esta es Ciudad Juárez, una ciudad de retos, desafíos y oportunidades constantes. Una ciudad que es más que el narcotráfico y la inseguridad. Más que la ciudad que divide a la potencia mundial de México.
Aunque no se le reconozca, Juárez es la ciudad que venció al desierto. Y ésa, es su mejor victoria.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Una amenaza mortal acecha a México: La impunidad
A las autoridades mexicanas les importa muy poco esclarecer los asesinatos, las agresiones y desapariciones de periodistas. Así lo han dejado ver los pocos o nulos avances de las investigaciones sobre varios casos, la mayoría de ellos, archivados.
Por: Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
Organizaciones como Reporteros sin Fronteras (RSF), Artículo 19 y la misma Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), han informado de que en México, del año 2000 al 2013 han sido asesinados más de 80 periodistas.
Es un hecho que ser periodista en México es una profesión de alto riesgo. Además de las agresiones y amenazas de los grupos del crimen organizado de las que son objeto, e incluso por mismas autoridades, no hay que olvidar la poca protección con la que cuentan para realizar su trabajo.
En mayo de este año, en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) dio a conocer una lista de los 12 países con mayores índices de impunidad en casos de periodistas asesinados, donde México ocupa el séptimo lugar. Además, según la misma organización, es el país donde desaparecen más periodistas.
El pasado 13 de noviembre se cumplieron cinco años del asesinato del periodista José Armando Rodríguez Carreón, “El Choco”, como le decían sus amigos. Hasta esta fecha, la Fiscalía de Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle), que tomó el caso hace pocos meses, no tiene avances que resulten significativos.
Fue precisamente en el 2008, año que representó el inicio de las más fuerte crisis de inseguridad y violencia que haya pasado Ciudad Juárez, cuando Armando Rodríguez fue asesinado afuera de su casa. Le dispararon 10 veces con un arma de 9 milímetros.
El motivo del asesinato se desconoce. Aunque se sabía, incluso por las mismas autoridades, que Armando había sido amenazado tiempo antes del atentado, no se hizo nada para protegerlo.
Armando era uno de los periodistas más leídos en la ciudad, sus notas y artículos eran contundentes y críticos. Contaba con más de 10 años de experiencia en los medios y fue un periodista ampliamente reconocido por la policía. Para sus colegas, su trabajo permitió descubrir muchas cosas relacionadas con la inseguridad en la ciudad, redes de corrupción y narcotráfico.
Desde sus inicios, la investigación sobre Armando ha sido deficiente y llena de irregularidades. Cada año que pasa hay algo nuevo, algo que no engrana con lo que se había investigado anteriormente; hay muchos nombres y apodos pero no hay culpables.
La red de periodistas de Ciudad Juárez ha estado al pendiente del proceso y ha denunciado que en la investigación no hay avances, ni con las autoridades del estado ni con las federales. Ya desde el 2012 esta organización había denunciado que no existían rastros de los autores materiales e intelectuales del crimen, lo que para esta organización significa que no hay intenciones de las autoridades por resolver el caso de Armando.
En el 2010, el entonces presidente Felipe Calderón, dijo que la investigación ya había concluido, cosa totalmente falsa. Ahora, para este quinto aniversario, la fiscalía ha dado a conocer una sexta versión de lo sucedido, la cual dice que el responsable del crimen ya está muerto.
Otra organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión y que ha seguido el caso, es Artículo 19 México. La organización ha denunciado, a través de diferentes espacios, los asesinatos y desapariciones de periodistas, y ha exigido al Estado su resolución.
Obviamente, el problema central es la violencia, porque cualquier país que tenga condenada y callada la voz de sus informadores está atentando directamente contra una sociedad que desea estar informada, pero también representa la poca capacidad de las autoridades en cada uno de los casos, los mismos que van dejando en el pasado, empolvándose y haciéndose viejos.Esta organización presentó una campaña llamada #ImpunidadMata, que tiene como objetivo visibilizar los hechos impunes sobre periodistas que hay en México. En esta campaña de documentales aparece la historia de Armando Rodríguez, que da cuenta de la serie de rezagos que han existido en la investigación desde sus inicios.
Pero lo que no se hace viejo es el dolor de la ausencia y la impunidad, eso sigue ahí, no se va, permanece y asfixia, se hace presente cada día para los familiares y amigos de Armando, porque cada año que pasa es lo mismo: los avances son nulos y no van a ninguna parte.
Como el caso de Armando hay muchos más. Desde el mandato de Felipe Calderón, el gobierno ha simulado que hace algo por los periodistas, lanzando campañas, protocolos de seguridad, discursos y acciones que terminan fracasando. Ninguna autoridad, ni estatal ni federal, se preocupan por este tipo de situaciones en profundidad.
En conclusión, no hay indicios de que se le hará justicia a la libertad de expresión.
Lo anterior es clara muestra de que asesinar a un periodista en México, no tiene consecuencias y eso es extremadamente grave. Con ello, se demuestra que la libertad de prensa y de expresión es simulada, está compuesta por mentiras y está condenada.
Los crímenes, amenazas y asesinatos a periodistas en México se investigan poco, mal o nada.
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viernes, 25 de octubre de 2013
"Zona franca", lo que la Reforma Hacendaria se llevó
Seguramente el 2013 será recordado en la historia nacional como el año de las reformas. Aquella frase del Presidente Enrique Peña Nieto (EPN) al llegar a sus primeros cien días de gobierno: "No vengo a administrar sino a transformar el país", parece que condenó el rumbo del país y también desató el descontento social.
Noé Alí Sánchez Navarro
Como estaba previsto, la reforma fiscal o hacendaria, como la ha llamado el presidente, ha generado más rechazo que la misma reforma educativa, quizá porque más allá de afectar a la clase media del país, ha terminado por rozar los intereses de un sector que parecía intocable: los empresarios.
Una de las regiones más afectadas por la reforma fiscal sin duda es toda la zona fronteriza con Estados Unidos, la homologación en la aplicación del impuesto con el resto del país que pasaría del 11% al 16%, pone en riesgo el equilibrio y prosperidad de esta región.
Para académicos, expertos y ciudadanos de la frontera, el peligro de esta reforma para la vida fronteriza recae en la inminente posibilidad del aumento de precio en los servicios, la fuga de empresas extranjeras a otras partes del mundo, reducción de salarios, y seguramente el aumento de compras en los Estados Unidos, que traería consigo la informalidad e ilegalidad.
A finales de la década de los sesenta se estableció el proyecto de la Industria Maquiladora de Exportación en México, el objetivo era ofrecer una fuente de empleo que elevara la calidad de vida de los fronterizos y así evitar que éstos emigraran hacia el vecino país.
Aunque el proyecto de la maquiladora era temporal se establecieron diversas empresas de este tipo en las ciudades fronterizas más importantes, uno de los factores que atrajo más inversión fue la cantidad de mano de obra y lo barato de ésta.
Ciudad Juárez es una ciudad que se ha construido y forjado en base a la Maquiladora, la mayor parte de su vida productiva depende de la inversión extranjera y de lo que ahí se produce y se vende en otras partes del mundo, nos guste o no, la maquiladora es el oxígeno de esa ciudad.
Esta reforma afectará directamente a la maquiladora, y por ende a los trabajadores, mismos que verían disminuidos sus ingresos hasta en un 40%. Imagínese usted lo que significa para la vida de la cuidad y las familias si somos consientes de que un gran sector de la población se dedica a esto, la reforma amenaza con asfixiar a la frontera.
Desde hace años se había planteado la posibilidad de hacer de Ciudad Juárez una zona franca, es decir, un área cuyo principal objetivo fuera promover el progreso a través de la producción de bienes y servicios destinados al mercado extranjero. Aplicando un régimen especial en materia aduanera, de comercio exterior e inversión de capitales, y que así los bienes o materiales provenientes de otros países no fueran considerados de importación.
Durante su campaña presidencial, Enrique Peña Nieto visitó Ciudad Juárez, era el primero de abril de 2012, en ese mitin el entonces candidato se comprometió a dos cosas, darle un trato preferente a Juárez en el régimen fiscal y la construcción de academias regionales de policías, tal como lo hizo durante toda la campaña, ante notario público y dejando su firma en un enorme pedazo de papel.
Aquel domingo de abril Enrique Peña dijo: “Mi compromiso es para que México crezca tres veces más de lo que hasta hoy ha crecido, y que para fortalecer realmente el mercado y la capacidad de exportación de Ciudad Juárez, y generar empleo, necesitamos darle un trato de excepción dentro del régimen fiscal, ese es mi compromiso y lo voy a construir al lado de ustedes”.
A días de llegar a su primer año de gobierno y lejos de cumplir aquella promesa que se dio al calor del encuentro con una ciudadanía ilusionada con el cambio, Peña le mintió a Ciudad Juárez, es más, el presidente ni siquiera ha pisado esa ciudad desde aquel día de abril.
La zona franca para Ciudad Juárez, sólo fue una estrategia, un trampolín y nada más. Peña Nieto no sólo faltó a su palabra con una de las ciudades mas devastadas por la inseguridad y violencia en los últimos años, sino que además de eso le dio una bofetada a los juarenses con la homologación del IVA.
El centralismo ha terminado por dejar en el olvido a la ciudad, los del centro ven a la frontera más cerca de los Estados Unidos que como parte de México. Juárez está sola, ni sus mismos representantes en el congreso fueron capaces de oponerse a la reforma, la dejaron pasar y listo.Para nadie es una novedad que Ciudad Juárez ha despertado el interés nacional sólo cuando se habla de violencia e inseguridad, hay que recordar que la ciudad saltó a la escena internacional a raíz de los asesinatos de mujeres, pero fuera de eso se encuentra en el olvido. Un ejemplo es el último plan nacional implementado para favorecer a la ciudad, fue: ¨Todos somos Juárez¨, un programa para combatir la violencia y que al concluir la pasada administración la ciudad volvió a quedar donde mismo, lejos.
Esta ciudad es una maqueta de lo que pasa en México, las reformas nos han dividido, polarizado y han puesto en conflicto. La Reforma hacendaria es un golpe para todos los niveles, le pega por igual a ricos y a pobres, a empresarios y trabajadores.
Para el gobierno es una reforma con sentido social y una puerta al desarrollo, mientras que para la sociedad, los que trabajan y pagan impuestos, es el último escalón antes del precipicio.
Créame, si en México cobráramos impuestos por cada mentira que los políticos dicen en campaña, en vez de hacerlo por adquirir una mascota, nos iría mucho mejor.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Sin periodismo libre; ni libertad, ni democracia
México se ha convertido en uno de los países más peligrosos para ejercer un periodismo libre y el Estado se muestra ineficiente para hacer justicia y brindar garantías a los periodistas.
Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
El 16 de Septiembre se celebra el día en que México comenzó la lucha por su independencia en 1810, es un día de fiesta nacional donde se recuerda a los personajes que iniciaron la historia de un país libre y soberano.
Hace tres años, precisamente un 16 de septiembre, después de los festejos patrios, a Luis Carlos Santiago Orozco le arrebataron la vida con varios disparos, uno de ellos en la cabeza.
Luis Carlos era fotógrafo de El Diario de Juárez, uno de los principales periódicos en el estado de Chihuahua, tenía 21 años de edad, y tan sólo dos semanas de haber iniciado su aventura en el periodismo como becario en este medio.
El joven fotógrafo fue asesinado cuando abordaba el vehículo en el que se transportaba, y que estaba estacionado en un centro comercial cercano al periódico. Desde que sucedió el homicidio, el mismo medio de comunicación ha estado al pendiente del desarrollo de la investigación, misma que al llegar a su tercer año de iniciada tiene el mismo resultado, nada.
México se ha convertido en uno de los países más peligrosos para ejercer un periodismo libre, sin censura, ni violencia.
Como la historia de Luis Carlos hay muchas más, vidas que han sido opacadas y periodistas callados a través de las balas y el miedo. No por nada, México se ha convertido en uno de los países más peligrosos para ejercer un periodismo libre, sin censura, ni violencia; y donde ha quedado en evidencia la ineficiencia del gobierno para hacer justicia y brindar garantías a quienes día a día salen a trabajar sin tener la certeza de que van a regresar a casa.
Según información periodística y de diferentes ONGs, en el mismo año en que Luis fue asesinado, el 2010, uno de los más violentos en la historia del país, fueron asesinados más de diez periodistas. La preocupación recae en que a pesar de la alternancia política que ha vivido el país, la situación no ha mejorado, al contrario, se ha agudizado más.
Cierta “libertad” de la que gozan hoy los medios de comunicación parecía ser imposible antes del año 2000, es decir cuando el PRI gobernaba. La llegada del PAN a la presidencia, permitió mayor acceso y oportunidad a los medios, pero paradójicamente también dejó más agresiones y muertes. La organización Artículo 19, defensora de la libertad de expresión, reveló que del 2000 al 2012, (periodo gobernado por el PAN) fueron asesinados 70 periodistas.
Algunas de las cosas que ha traído el regreso del PRI al poder, es el sentido reformista en el que ha entrado el país, y el ocultamiento de información de hechos violentos y asesinatos, sin duda, todo lo anterior ha generado que los medios también cambien sus formas de hacer periodismo.
Los temas relacionados con la violencia y al narcotráfico han disminuido considerablemente en las agendas de muchos medios, aunque esto no quiere decir que la violencia haya desparecido o que las agresiones a medios y periodistas no se estén dando. De hecho, han persistido.
A inicios de este año, el periódico Mural en Guadalajara fue atacado con explosivos, a este evento se agregaron otros atentados más, al periódico Zócalo, al siglo de Torreón, al mismo Diario de Juárez, y al canal de televisión 44, de Ciudad Juárez.
El miedo no puede, ni debe ser el motor que genere los cambios que el país necesita.
Aunque con frecuencia los ataques han sido ligados al crimen organizado, la misma organización Artículo 19, ha expresado su preocupación por la participación del gobierno en algunas agresiones.
Entre las agresiones a medios y periodistas, la presión del gobierno y los compromisos políticos de algunos medios, la información que estamos recibiendo carece de crítica, análisis profundo y reflexión, y eso es sumamente preocupante.
La realidad en el país es que muchos medios locales se encuentran acorralados por el miedo; algunos simplemente han dejado de cubrir la fuente policiaca o del narcotráfico; mientras que otros han optado por convertirse en transmisores de boletines oficiales que surgen de las oficinas de prensa del gobierno, y eso nos sirve muy poco, por no decir que no sirve de nada.
Lo que está sucediendo no es cosa menor, a través de los medios estamos adquiriendo sólo una parte de lo que sucede, y si es verdad que México va a entrar a una transformación, es necesario que la ciudadanía tenga todas las perspectivas y la mayor información posible.
El miedo no puede, ni debe ser el motor que genere los cambios que el país necesita; y lo que estamos encontrando en muchos medios es miedo y censura.
Carecer de medios que informen sin censura, es negarnos la posibilidad de ser ciudadanos más críticos y analíticos. Es por eso que el libre ejercicio del periodismo nos debe interesar y preocupar a todos.
Aunque el dolor persiste y la impunidad parece que prevalece encima de todo, lo que los periodistas caídos nos han enseñado es que, no tener medios de comunicación libres es caminar a ciegas, es atentar contra la democracia, la justicia y la libertad, esa que tanto celebramos cada 16 de septiembre.
viernes, 27 de septiembre de 2013
Ciudad Juárez: La Ciudad equivocada
La realidad reclamó su lugar en Ciudad Juárez, la masacre en el poblado de ¨Loma Blanca¨ dejó en evidencia que las cosas no han cambiado mucho y que hay regiones en el país que se encuentran prácticamente en el olvido.
Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
Una de las fechas que quedó marcada en la memoria de Juárez, es sin duda el 31 de enero de 2010. Aquel día, sucedió uno de los hechos más violentos e impactantes de los que se tenga memoria en la Ciudad. En “Villas de Salvarcar”, una colonia ubicada al poniente de la Ciudad, un grupo de sicarios asesinó a 15 jóvenes, entre ellos estudiantes de diferentes preparatorias y universidades de la localidad, mientras se divertían en una fiesta en un domicilio particular.
Aquel trágico día representaría ser sólo el principio del año más violento en la historia de la Ciudad, mismo que se llevó consigo a más de 3,000 vidas. Este hecho despertó la indignación de la sociedad, en especial de los jóvenes, que veían con tristeza cómo sus espacios ya no eran lugares seguros.
Ciudad Juárez se convirtió en el foco de atención a nivel nacional e internacional. Los hechos violentos pusieron al descubierto que, además de la lucha de diferentes grupos del crimen organizado por establecerse en la ciudad, el problema era aún más profundo, un modelo económico descuidado, falta de empleos dignos y bien remunerados, nula creación de espacios educativos, culturales, deportivos y artísticos, entre otras cosas, signos claros de la deterioración del tejido social.
Aunque es cierto que los hechos violentos han disminuido considerablemente, me refiero particularmente a las ejecuciones, siguen presentándose situaciones que atentan directamente contra la sociedad: los asaltos y las extorsiones, por ejemplo.
Hace apenas unos días, en la antesala del fin del periodo del presidente municipal en turno, Héctor Murguía, (quien ha dicho una y otra vez que Ciudad Juárez ya es una ciudad segura) el fantasma de “Villas de Salvarcar” apareció para decir lo contrario: una cosa es que la violencia (en cualquiera de sus formas) no se deje ver, y otra muy distinta es que ya no exista.
El pasado 22 de septiembre, diez personas fueron asesinadas en el poblado de Loma Blanca, a las orillas de Ciudad Juárez. Hombres armados que se identificaron como parte del grupo delictivo “La línea”, dispararon contra un grupo de personas que se encontraban celebrando el triunfo que habían obtenido en una liga local de béisbol.
Las victimas de la matanza fueron siete hombres, dos mujeres y una niña de seis años. El hecho es totalmente desgarrador, escenas que no puedes imaginar y que aparecen como si nada; así pasa aquí, cuando piensas que lo has visto todo llega otra cosa que lo supera, más cruel, más impactante y más inhumano.
Los integrantes del equipo de béisbol y quienes los acompañaban a este importante festejo, porque quienes practican algún deporte, saben que no miento cuando digo que ganar en algún deporte es reflejo de entrega, compromiso y disciplina, de ahí su importancia. Los Cardenales, como se hacían llamar en el torneo local de béisbol, sintieron ese placer de la victoria, pero alguien decidió que ésa sería su última carrera, que el festejo sería breve y debía terminar con la muerte.
A un costado del trofeo, colocado sobre una mesa y que los ratificaba como los mejores del campeonato, quedaron los cuerpos de los jugadores que aún llevaban puestos sus uniformes, quedaron tirados, sin vida, destrozados.
Un día después de la masacre, en algunos poblados cercanos a Loma Blanca, aparecieron mensajes en bardas y mantas, en los que “gente de Gavino Salas” responsabiliza al grupo delictivo “La Línea” del asesinato. Decía uno de los mensajes: “La guerra es entre nosotros no con inocentes, nosotros no matamos niños ni señoras”.
La masacre en Loma Blanca ha puesto al descubierto que la guerra de la que hablan los grupos delictivos que se encuentran en la ciudad está viva; así como también ha permitido ver el abandono en el que se encuentran algunas zonas de la ciudad e incluso del país. Porque en el Valle de Juárez se siguen cometiendo muchas injusticias, porque las disputas del narco se mantienen, los retenes del crimen organizado continúan y el miedo avanza.
Lo que pasó en Ciudad Juárez es que “sacamos” al crimen del centro, de la ciudad, y éste se fue, al menos eso pensaron nuestros gobernantes y eso nos quisieron hacer ver, pero la verdad es que el crimen encontró una nueva morada en los márgenes, a las orillas, que por cierto, a pesar de la oscuridad en la que viven, también son ciudad.
El 23 de septiembre, Ciudad Juárez despertó con la noticia de que después de más de tres años, volvió a ser de nuevo el centro de atención de medios nacionales e internacionales: “Masacre en Loma Blanca”. Ni Villas de Salvarcar, ni Loma Blanca deben quedar impunes, no pueden ser dos historias en las que el motivo del crimen coincida. Después de lo que la ciudad ha vivido no es justo decir que los asesinos se equivocaron o confundieron, que era un pleito entre pandillas, que era una venganza o que simplemente las víctimas estaban en el lugar equivocado. La justicia tiene que ver y estar más allá de eso, no podemos seguir caminando y justificar la muerte y la violencia, debemos dejar de ser la ciudad equivocada.
Como ya es una costumbre, muchos de los titulares de los medios, de forma simplista, sin conocimiento y con muy poca sensibilidad, se concretaron a decir: "Resurge la violencia en Juárez", a ellos habrá que decirles que no, que ellos sí están totalmente equivocados, que de acá la violencia nunca se fue, nunca.
viernes, 13 de septiembre de 2013
Diana, La Cazadora de choferes: La catarsis de la impunidad
Ciudad Juárez, Chihuahua, ha pasado por muchos momentos complicados, unos más dolorosos que otros, sin duda los relacionados con el narcotráfico son aquellos que despiertan más temor en la sociedad, pero, aquel que sigue causando más sufrimiento e indignación, son los asesinatos de mujeres que se han presentado en la ciudad desde hace más de veinte años.
Por: Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
Aunque desde hace tiempo las autoridades municipales y estatales se han esforzado por hacer creer que el problema se ha solucionado, la realidad es muy distinta, simplemente porque no se puede dar vuelta a la página cuando no se ha hecho justicia para tantas mujeres. Porque hay familias que siguen esperando volver a ver a sus esposas, hermanas e hijas, o porque incluso existen casos que ni siquiera se han investigado.
Lo que ha pasado de manera reciente en Ciudad Juárez, puede sonar a una historia de película, con un guión basado en el sufrimiento y la impunidad. Es en este contexto, quebrantado por tanta violencia y muerte donde surge: “Diana, la cazadora de choferes”.
El pasado 28 de agosto, antes de las ocho de la mañana, un conductor de transporte público de la línea 4-A, fue asesinado.
Lo anterior, en una ciudad como ésta pudiera parecer hasta cierto punto normal, aunque era de llamar la atención que el asesinato había sido cometido por una mujer que, según testigos, tenía el cabello rubio y vestía con ropa negra.
El caso obtuvo la atención de los medios y la ciudadanía muy pronto. Al día siguiente, el jueves 29, también en la mañana, otro conductor sería asesinado por una persona que tenía las mismas características del crimen del día anterior. El modo también había sido idéntico, una mujer realizó la parada del camión, subió los escalones y luego disparó para después huir. Así de simple y complicado a la vez.
Algunos días después del par de asesinatos, a través de un correo electrónico dirigido a un medio de comunicación electrónico de la localidad, “Diana, la cazadora de choferes”, como firmó el correo, se adjudicó los dos asesinatos, como venganza por las violaciones que han sufrido mujeres empleadas de maquiladoras por conductores de transporte público.
El mensaje de la presunta responsable decía:
“Creen que porque somos mujeres somos débiles y puede ser que sí, solo hasta cierto punto, pues aunque no contamos con quien nos pueda defender y tenemos la necesidad de trabajar hasta altas horas de la noche para mantener a nuestras familias, ya no podemos callar estos actos que nos llenan de rabia. Mis compañeras y yo sufrimos en silencio pero ya no podemos callar más. Fuimos víctimas de violencia sexual por choferes que cubrían el turno de noche de las maquilas aquí, en Juárez, y aunque mucha gente sabe lo que sufrimos, nadie nos defiende ni hacen nada por protegernos, por eso yo soy un instrumento que vengará a varias mujeres que, al parecer, somos débiles para la sociedad. Pero no lo somos, en realidad, somos valientes y si no nos respetan nos daremos a respetar por nuestra propia mano, las mujeres juarenses somos fuertes”.
Una mujer realizó la parada del camión, subió los escalones y luego disparó para después huir. Así de simple y complicado a la vez.
Aunque es un caso que ha despertado muchas especulaciones, no quisiera empezar haciendo un cuestionamiento de la existencia de “Diana la cazadora”. Cabe recordar que las autoridades de esta ciudad en muchas ocasiones han inventado culpables y enemigos, con el único fin de quitarse responsabilidades y tranquilizar la presión social, porque se carece de información suficiente y pruebas para el desarrollo de la investigación. Sin duda es un hecho que merece un análisis más allá de lo evidente.
Aunque los motivos pudieron ser muchos: narcotráfico, asalto, venganza o crimen pasional, quisiera describir lo que representa la existencia de un mensaje tan contundente y que ha podido recabar en muy poco tiempo tantas respuestas; y no sólo me refiero al hecho, es decir a los asesinatos, sino al poder simbólico y a la respuesta social que esta mujer ha tenido.
Apenas unos cuantos días después de los asesinatos, fue creada una cuenta en la red social Facebook, bajo el nombre: “Diana, la cazadora de choferes”, aunque es evidente que la cuenta no es administrada por la autora de los crímenes, los comentarios que algunos usuarios han realizado tienen algo en común, la mayoría son de apoyo y admiración hacia la misteriosa mujer, reflejo del hartazgo y desanimo social a consecuencia de tanta injusticia.
A diez días de que la cuenta fue creada, ya cuenta con 1692 seguidores, es decir, usuarios a los que les "gusta" la página. Diana se ha convertido en todo un personaje, y aunque hay quien cuestiona el hecho de que se haga justicia por su propia mano, son más los que celebran sus acciones, justificándolo en la necesidad de que alguien hiciera justicia de verdad.
Lo que Diana significa es que Ciudad Juárez es una sociedad que necesita héroes y justicia, porque más allá de que su existencia sea real, la ciudadanía lo justifica.
Uno de los primeros comentarios que se recibió en la red social dice: "Yo apoyo a Diana, la cazadora de choferes!!!!! YA BASTA DE VIOLACIONES A LAS MUJERES!!!" Otro comentario dice: "No estoy de acuerdo en la violencia, generalmente genera más violencia, pero con toda honestidad, la entiendo, no es posible que las mujeres sufran en silencio y lo peor, que las autoridades no hagan nada..."
Y uno más dice: "Creo que es muy valiente, ha hecho lo que muchas no se han atrevido hacer y que incluso las mismas mediocres autoridades no han podido detener. Sigue adelante, no solo las mujeres de Juárez te apoyan!".
Para entender lo que esta heroína (como la llaman sus seguidores en Facebook) representa, uno tiene que asomarse forzosamente a la realidad que vive el país, el caso de Diana es una réplica de lo que ocurre en muchos estados, con los grupos de autodefensa, las policías comunitarias, los linchamientos públicos a ladrones e incluso a policías, es el reflejo de que, ante la ausencia de la ley algunos optaron por aplicarla por su propia cuenta.
Lo que Diana significa es que Ciudad Juárez es una sociedad que necesita héroes y justicia, porque más allá de que su existencia sea real, la ciudadanía lo justifica. Diana también representa las miles de mujeres asesinadas, el paso doloroso de los años y los expedientes de investigación archivados.
Diana nos empuja a darnos cuenta de que nos hemos olvidado de pedir justicia, de darles su lugar en la memoria histórica de la ciudad a tantas mujeres asesinadas. La historia de Diana no nació en agosto, se gestó hace más de veinte años, y bien o mal, legal o ilegalmente, representa muchísimas cosas que van más allá de lo evidente, es por todo lo anterior que me atrevo a decir que, aunque sea simbólicamente, Diana si existe.
viernes, 19 de julio de 2013
Ciudad Juárez: Luchamos, intentamos y resistimo
Con su propuesta, Batallones Femeninos lanza un grito en contra de la muerte de mujeres en México.
Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
Es innegable que la violencia va dejando a su paso heridas profundas y dolorosas, que los estragos son cuantiosos y muchas veces inexplicables.
El presente siglo se encuentra marcado por altos índices de violencia, y en su incremento, las nuevas generaciones aprenden de las anteriores. Las víctimas pueden convertirse en futuros agresores. Sumado a ello, en la mayoría de los casos no existen las condiciones sociales para solucionar el problema.
En los últimos años, la violencia instaló su guarida en algunas regiones de México. En el sexenio de Felipe Calderón (2006 - 2012), la llamada guerra contra el narcotráfico dejó más de 80.000 muertos. Una guerra que ningún mexicano pidió pero que todos tuvimos que padecer, sufrir, llorar y resistir.
La situación de inseguridad pública y violencia es un problema que sigue afrontando todo el país. A pesar de la insistencia del Estado y de algunos medios de comunicación que afirman que la violencia ha disminuido considerablemente, la realidad es que las cosas no han cambiado mucho.
Ejecuciones, asesinatos, violaciones, asaltos, “carjacking”, “housejacking”, y otro tipo de actividades de este tipo se han hecho presentes en la realidad de esta ciudad.
Una de las ciudades más afectadas ha sido Ciudad Juárez, Chihuahua, donde la violencia se incrementó de manera alarmante y de forma prolongada. Aunque la ciudad ha sufrido desde hace mucho tiempo, a partir de 2008 experimentó otro tipo de violencia cruel e impactante.
De manera reciente, los hechos violentos se convirtieron en un lugar común para la ciudadanía: ejecuciones, asesinatos, violaciones, asaltos, “carjacking”, “housejacking”, y otro tipo de actividades de este tipo se han hecho presentes en la realidad de esta ciudad.
Aunado a lo anterior, la ciudad ya había sido sacudida por la ola de violencia y asesinatos contra mujeres. Desde 1993 a la fecha, se han presentado casos de mujeres desaparecidas, asesinadas, violadas y mutiladas, y aunque el número de víctimas ha disminuido, no significa que ya no se presenten.
Ante esta situación, la violencia se ha convertido en algo cotidiano que nos pertenece y forma parte de nuestra vida. La contemplamos en los demás pero también los otros la ven en nosotros. Uno de los daños más lamentables ha sido precisamente llenarnos de miedo, temer del que está enseguida.
Alguna vez leí una frase de la poeta española Dulce Chacón, decía: “Acostumbrarse es otra forma de morir”. Aunque ciertamente el clima de inseguridad y violencia no ha cedido del todo y que muchas heridas siguen abiertas, esta crisis también ha impulsado a las personas a no resignarse ni acostumbrarse a la violencia. Desde sus espacios y trincheras han resistido, le han dado batalla a la violencia, pero no con balas, lo han hecho a través de dar lo mejor de sí por su ciudad.
Uno de estos casos de resistencia y lucha en México es Batallones Femeninos, un grupo de Hip Hop de mujeres jóvenes, artistas, estudiantes, madres de familias y empleadas de maquiladora.
Son originarias de Ciudad Juárez, Chihuahua. Con su música han logrado encontrarse y fusionar sus ideas con otras mujeres artistas, para poder darle voz al dolor de tantas mujeres víctimas de la violencia.
Batallones Femeninos surgió como resultado de una campaña que convocó a mujeres interesadas en el arte urbano.
Desde el primer paso, el movimiento denotó convicción por hacer algo distinto. A la primera reunión asistieron 25 mujeres, estudiantes, académicas, artistas, activistas y amas de casa, unidas por un sueño: realizar un colectivo femenino y poder mostrar sus propuestas a través del arte, siempre conscientes de que lo harían en una ciudad donde matan mujeres y no hay culpables.
Así nació Batallones, teniendo claro que las mujeres también pueden alzar la voz, exigiendo un alto a la violencia sin temer a la represión. En cuatro años han logrado a través de la música, la cultura y el arte, denunciar lo que están viviendo diariamente, pero también han asumido la responsabilidad de dar a conocer las cosas positivas que emergen a pesar de la tragedia.
En una ciudad que ha castigado tanto a sus mujeres, era un hecho que el colectivo tendría una tarea difícil, romper el paradigma de que las mujeres sólo deben dedicarse al hogar. Se han enfrentado a muchos cuestionamientos por su quehacer artístico, porque al hacerlo ha salido lo mejor de ellas y por desgracia, eso tampoco es bien visto. A pesar de estos obstáculos, han logrado construir un puente que expresa lo que sienten y sueñan, lo que les gusta y también lo que no.
A Susana Molina, Zayra Ordaz y Lorena Castillo también les gustan el amor y las flores. Creen en un mundo en armonía, pero saben que la realidad es dolorosa y que hay muchas mujeres a las que no se les ha hecho justicia. Saben que deben hablar de eso y luchar para resolverlo.
Batallones ha puesto el dedo en la llaga, ahí donde la herida sigue abierta, porque con su propuesta han lanzado un grito en contra de tantas muertes: “Queremos que esto pare, no queremos que deje de ser constante, sino que deje de existir”. Las historias que inspiran las letras de sus canciones, provienen de lo que está pasando en las calles, es darle un lugar a la memoria de tantas mujeres asesinadas.
A parte de hacer música, también han destinado parte de su tiempo a acompañar a padres y madres de mujeres desaparecidas y asesinadas porque ven las pesquisas y piensan en las mujeres de su familia.
Denuncian la indiferencia y prepotencia de las autoridades, les preocupa pensar que si a las personas que han perdido todo las ignoran, qué pueden esperar ellas: “Nos molesta la indiferencia del Estado, y lo que queremos y podemos hacer es seguir hablando de eso, decir que no se ha resuelto”.
Ante tanta crueldad, las jóvenes del colectivo lanzan un llamado a la ciudadanía a no ser indiferentes a la situación, porque no se trata de que los muertos hayan disminuido, se trata de que sigue sucediendo: “La ciudadanía dice que Juárez ha cambiado, pero las chicas no han regresado a su casa”.
Batallones Femeninos cree que el arte puede ser un buen camino para resolver la situación de violencia. Para ellas, el arte es mantenerse vivas, es levantar las caras tristes que van por las calles, con su música y sus murales. Lo que les motiva es transformar su realidad.
México tiene una cuenta pendiente y muy grande con sus mujeres, con las del pasado, las del presente y las del mañana; porque en la pérdida no hay borrón y cuenta nueva.
Quizá la historia no mencione a Batallones Femeninos, pero ellas habrán dejado una canción, un mensaje para el futuro: “No podrán decir que en Juárez mataban a las mujeres porque se dejaban, tendrán que decir que luchamos, intentamos y resistimos”.
No me cansaré de decirlo, México tiene una cuenta pendiente y muy grande con sus mujeres, con las del pasado, las del presente y las del mañana; porque en la pérdida no hay borrón y cuenta nueva.
Batallones Femeninos nos empuja a pensar y reflexionar que la justicia es vital, necesaria y para todos; porque sólo si la justicia llega para todas las víctimas, podremos estar seguros que dejaremos condiciones para que las futuras generaciones puedan vivir de manera digna, libre y justa.
Lo reitero: “Acostumbrarse es otra forma de morir”.
viernes, 10 de mayo de 2013
Los feminicidios de Juárez: Veinte años de dolor, silencio e impunidad en el desierto.
Noé Alí Sánchez Navarro / @noesanz
Hay preguntas que pueden divagar
veinte años sin respuesta: “¿Dónde están, dónde están? Nuestras hijas ¿Dónde
están?” Hay reclamos tan profundos y constantes a los que muchos parecen ser
indiferentes: “Son nuestras hijas, no mercancías”, y hay personas que viven con
la esperanza de volverse a encontrar con su ser querido: “Nosotros lo que
queremos es volver a verla”.
Esas
son algunas de las voces de personas que siguen luchando y caminando
incansablemente, que sin tener respuestas concretas y pruebas confiables que
permitan saber porque les han arrebatado a sus hijas, han decidido emprender la
búsqueda por su cuenta, con la intención de encontrarlas con vida.
Así
es la situación de Ciudad Juárez, ubicada al norte de México, frontera con
Texas, Estado Unidos, con un desarrollo industrial y
crecimiento demográfico importante. Esta ciudad ha padecido un mal que lejos de
superarse y resolverse, se pospone y archiva, prolongando un dolor al que pocos
prestan atención.
Aunque
la historia reciente de la ciudad ha estado marcada por ser considerada una de
las más violentas a consecuencia de la guerra contra el narcotráfico y la
disputa de los cárteles de la droga por establecerse en la misma, la fama
internacional la cobró desde 1993 por los asesinatos en contra de mujeres: feminicidios.
A
partir de la década de los 60’s Juárez registró un enorme aumento en el índice de personas dedicadas a la vida
industrial, con una característica en particular; destacaba la participación de
la mano de obra femenina.
Entre
1970 y 1980, Juárez se consolidó como una importante urbe industrial, pero ante
el marcado crecimiento económico y el arribo a la Ciudad de paisanos en busca
de una mejor condición de vida, se empezaron a gestar lo que serían a futuro
los males de la ciudad, actos de corrupción, lucha de intereses de grupos de
poder, venta de alcohol y drogas; que terminó por repercutir en la seguridad y
tranquilidad de los ciudadanos.
Al
inicio de la década de los 90’s la frontera enfrentó su primer reto de
seguridad social como metrópoli, los asesinatos de mujeres de manera seriada o
feminicidios, provocaron la atención a nivel mundial sobre uno de los lugares
que prometía mejores condiciones de vida para sus habitantes; aunado a lo
anterior la presencia del narcotráfico, particularmente del cártel de Juárez,
emergía sin mínima objeción de las autoridades.
Los
primeros casos de feminicidio fueron registrados en 1993, cuando empezó a ser
constante la aparición de cuerpos de mujeres que habían sido raptadas, abusadas
sexualmente y asesinadas. Desde entonces y a lo largo de veinte años, no ha
pasado un solo año sin que se cometa un crimen de este tipo.
Desde
1993 hasta principios de 2004 se reportaron más de 415 casos de asesinatos
contra mujeres en Ciudad Juárez. Según datos periodísticos, aproximadamente la
mitad de las mujeres atacadas tenía entre 16 y 20 años; a la fecha suman más de
mil víctimas de asesinato.
El
problema es por demás evidente, a lo largo de veinte años queda claro que
existe una sistematización de la violencia contras las mujeres, por las
características de las víctimas, por los lugares donde han sido encontradas, y
también por el ocultamiento de la información y la impunidad en los casos.
Pero
también lo que no se ve es igual o más doloroso, lo que no es conocido por muchos
es que hasta la fecha la situación no ha cambiado del todo y no ha sido
resuelta por las autoridades, que en la transición de poderes, parece que han
buscado deslindarse de cualquier responsabilidad.
Porque
los familiares de las víctimas han tenido que luchar y soportar una situación
que deja claro el poco compromiso e interés de las autoridades por resolver el
problema, y por muy triste que parezca, la insensibilidad y apatía por un sector de la
sociedad civil también es considerable.
Contrario
a lo que las autoridades y algunos medios de comunicación quieren proyectar, la
desaparición y asesinatos de mujeres sigue estando presente, quizá hayan
cambiado las formas pero sigue siendo violencia, que incluso ha traspasado la ciudad y se ha
extendido, tan solo en lo que va del 2013 ya se reportan más de 20 casos en el
estado de Chihuahua, y en otros estados del país como México, Baja California y
Guerrero, se empiezan a detectar casos.
Además
del dolor, lo que reflejan lugares como: El Campo Algodonero, Lote Bravo y
Lomas de Poleo (donde se han encontrado cuerpos de mujeres torturadas y
asesinadas), son veinte años donde la impunidad ha reinado y se ha burlado de
todos; presentando supuestos responsables, culpando a las mismas mujeres de la
violencia ejercida en su contra, minimizando el problema a la violencia
doméstica, e incluso entregando cuerpos de otras víctimas para quitarse de
encima los reclamos de las familias.
También
son reflejo de las acciones ineficientes y la indiferencia de las autoridades,
ya que ni la alternancia en el poder ha brindado soluciones, y lo más
preocupante es la aparente perpetuación de la violencia contra las mujeres en
Ciudad Juárez.
Termino
con una pregunta: ¿En realidad creemos
que los feminicidios han desaparecido o disminuido? Más allá de que se sigan
presentando y se empeñen en no magnificarlos, lo que también debe indignarnos
es la omisión y la impunidad en los casos anteriores, porque esos casos no se
han cerrado, porque se trata de seres humanos, jóvenes, a las que “alguien”
decidió arrebatarle sus sueños y que algunos otros han decidido que no es tema
prioritario; aun y si fuera un solo caso, una sola joven, la búsqueda y
exigencia nos pertenece a todos: “¡Vivas se las llevaron, vivas las
queremos!”.

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